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¿Cómo entender a un antropologo?: Una descripcion cultural de una cultura que se considera una cultura II

mayo 25, 2008
  • Caracterizando a la antropología:
  • El problema de la data siempre ha acompañado a la antropología, sobre todo en la antropologías devenida en etnografía pura, muchas veces como en el caso de algunos antropólogos norteamericanos, rechazaron las concepciones teóricas para alcanzar un canon descriptivo de las practicas indígenas, con lo que la antropología se transformó en meras recopilaciones de datos, las cuales podían ser sistematizadas trabajando en grandes catastros de datos culturales. La empiria a jugado un rol fundamental en la antropología, ya que se basa en la idea de captar el sentido de las acciones de los otros, por lo tanto trata de liberarse de sus pre-concepciones, ejercicio básicamente imposible, a través de lo cual deberían captar estos modos de distinción. Estos elementos hacen que la empiria juegue un papel fundamental en la construcción teórica de la antropología, cada nueva teoría o nueva hipótesis debe tener como fundamento una población identificable, lo que hace que no sea muy relevante la discusión teoría abstracta, ya que se discute sobre los rasgos en los nambikwara como otro, no asimilable a los modos de conceptualización occidentales sobre el hombre. Todo esto hace que se confunda los objetos de investigación, con las miradas temáticas y las poblaciones, dándole gran “complejidad” o más directamente un nivel de desorden disciplinar muy profundo, y con especializaciones tan absurdas como experto en simbología de los lapones del siglo XIX o experto en parentesco ona pre- hispánico, en el caso de la arqueología esto puede ser aun peor, ya que se le suma la zona geográfica. Esta alta especialización hace que nunca se tenga un panorama de totalidad, que nunca se use la data para construir teorías un poco más generales que las que se puede construir para “su” grupo de estudio. Al mismo tiempo, jamás discuten de lo mismo, cada principio general es cuestionado con un dato de una sociedad particular, haciendo que jamás se pueden establecer el “donde” es que se discute[1]. Esto hace obviamente que nociones como tipo ideal, uso de abstracciones, modelos o formas, tuvieran muy poco éxito, y si tuvieran éxito las observaciones directas participantes. El empirismo antropológico, llega al punto de negar la abstracción y soltar las amarras a las experiencias sensibles, con las cuales construir un relato, el cual muchas veces ralla con un simple elemento narrativo, el cual maravilló a los antropólogos de los ochenta y noventa, y hoy es considerado básicamente como un extremismo, que afectó el status científico de la antropología. El empirismo llego a tal punto que se realizaron operaciones teóricas del tono, de que la antropología es “estar ahí”, lo cual es algo así que cuando “estamos acá” no hacemos antropología; perdiéndose incluso la mirada distante de la que nos habló Levy- Strauss.

  • Relativismo cultural y sus consecuencias: Desde el empirismo radicalizado, podemos hacer notar otra característica, la cual es el relativismo cultural, efectivamente si toda sociedad o cultura, debe ser mirada como una totalidad cerrada, como un sistema auto referente, nos queda sólo propugnar en la descripción de los sistemas socioculturales discretos e históricos con un relativismo también radical. El relativismo cultural, como medida contra los intentos de reducción de la alteridad por medio del evolucionismo técnico y/o moral, hace que una cultura no pueda opinar sobre otra, al punto del derecho al aislamiento, cuando a todas luces y en todas las épocas el problema del contacto se ha ejercido por medio de la presión o la simple guerra. Así, el antropólogo, se trasforma en un militante de la nostalgia y de la protección de cierto tipo de modos de vida, haciendo de la teorización una defensa intelecto política, sin lugar a la descripción de las relaciones que todo grupo humano mantiene con los otros. Dejando de lado las perspectivas de la dominación y la hegemonía de unos modos culturales frente a los otros, y no pudiendo dar cuenta de su profundo occidentalismo propio del relativismo cultural. De esta forma, cada sociedad es una cultura, con sus medios propios de resolución de conflictos; y preguntas como el caso de la oblación como un modo cultural, quedan en un silencio sepulcral, ya que sus consideraciones culturales sobre la cultura le impiden dar cuenta de estos fenómenos. La política de la tolerancia es una política del silencio, y en el punto radical llega a la indiferencia cultural y al derecho a la diferencia.

  • Militantismo metodológico: El militantismo metodológico, destaca que existen metodologías privilegiadas, como un fondo aproblemático de la labor de los antropólogos sociales. Estos modos privilegiados y unívocos de acercarse al objeto, se basaron en un conocimiento más “democrático”, como el que se puede resumir en la que es ya una frase cliché: co-construido o dialógico. El ataque a la época anterior, son consideraciones de este tipo: el científico autoritario, el investigador invasivo, la encuesta reduciendo a números a las personas, la impersonalidad de los modelos, la frialdad de las correlaciones. Como si las entrevistas en profundidad fueran menos invasivas, la utilización de vínculos menos impersonales y los grupos de discusión con galletas y café menos artificiales. Al final, se llego a la conclusión de que era imposible acercarse al otro, por lo tanto sólo se podía dar cuenta de la relación del investigador, otra vez co-construyendo dialógicamente el relato sobre el otro, al cual debemos distinguir del conocimiento del otro. Así, derivo la investigación sociocultural, en poesía y construcciones literarias. Al final de cuentas, militantes de una técnica ante el vacío que había dejado el colectivismo de los años ochenta. Todo había sido superado, los viejos relatos, los viejos modos; incluso las tibias aportaciones a la teoría desde Latinoamérica. La llamada “posmodernidad” modernamente renegaba de su pasado, al igual que lo hizo la modernidad con el mundo medieval, sólo que ahora no había ningún animo exultante que no fuera la militancia metodológica, cierto humanismo pesimista y sofisticadas construcciones epistemológicas sin muchos resultados teóricos. No debes pensar debes sentir, no debes explicar debes describir, no debes combinar, debes ser puro. Lo mismo de antes, pero sin el antes. Un nuevo maniqueísmo, alimentado muchas veces por el rechazo visceral y por la simple ignorancia. Las decisiones metodologicas, están cargadas de normatividad y discusión política, no pudiendo distinguir entre los campos de la sociedad.


[1] El antropólogo Marvin Harris cuenta en uno de sus libros una especie de anécdota, acotando que cuando llegaba a establecer una explicación practica sobre un principio simbólico, le decían algo así como: claro, pero eso puede ser para las vacas en la India, pero que piensa ud de los rituales tanto en la cultura tanto; momento en el cual Marvin Harris decía: debe deberse a las proteínas… evento que dejaba a los antropólogos bastante desorientados.

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